martes, 7 de marzo de 2017

Esto esta finito

Se sentó plácidamente en el asiento del metro cruzando una pierna para sujetar mejor el iPad y poder escribir con las dos manos. Se puso los cascos y una selección de canciones, a cada cual más hortera, empezó a sonar por los auriculares rojos. Miró a su alrededor y comprobó que el vagón estaba casi vacío. Muchas lunas habían pasado desde la ultima vez que lo hizo, había dejado de lado los lloros, lamentos y desvaríos que poblaban su blog, ¿que había cambiado para volver?

Quizás el aburrimiento de los juegos, quizás la necesidad de expresar un anhelo apremiante, un susurro en el viento, una absurda concatenación de frases tontas que no dicen nada, que no aportan nada, que son iguales que el viento cuando nadie lo escucha. Que perra eres, Vic.

Vuelvo, vuelvo a casa por navidad, aunque ya sea marzo. Aún no nos ha jodido mayo con las flores y ya siento el embrujo de la primavera, de que acabe este invierno gris, frío, duro, estresante, esquizofrénico, perverso, anaranjado, apenado, asqueado, amapolado.

Estoy oxidado, lo sé. La escritura es un músculo que hay que utilizar todos los días, o al menos eso dicen en todos los talleres y cursos para aspirantes a pulsa teclas. No tengo remedio,mi solución, ni explicación para todo lo que pasa por mi cerebro. Soy así y así seguiré. Nunca cambiaré. La vida es cambio, transformación y soy un ave fénix inversa, resurjo convertido en cenizas, más quemado que los campos de maíz en un verano criminal.

Retazos, pequeñas ideas, absurdeces, mentiras, escondo la realidad, me pliego a los designios del futuro y no lucho contra él. La verdad es que no me impongo, que marco territorio mal y tarde. Llevo todo el partido yendo a remolque por un maldito primer cuarto. Remonté y volví a dejarme llevar. Y otra vez, y otra. No siento que marque el ritmo, no veo que aporte lo suficiente, no dejo la huella que deseo. Mi legado será dinero en el banco, trajes en el armario y una colección de ligues de una noche, cuál señor Stinson. Ser el elegido de Slaanesh no me ha traído más que vicio y placer. No debería quejarme, pues el cambio me aterra, no me veo de Berseker furioso en plan club de la lucha y Nurgle me asquea (no suelo poner notas sobre lo que pongo, pero me refiero a los cuatro dioses del caos de warhammer, por si queréis saber más). Ese soy yo, un paladín menor de Slaanesh, un aspirante a héroe que se hunde y consume en un mar en llamas.

Lo admito, mi lista de reproducción es demasiado negativa y me hunde en el fango. De esta manera, me desesperas. Nada como The clash of daemonette para subir el ánimo y tener ganas. Si, voy a apuntarme que he de volver a ver a Scott. El señor Pilgrim sube el animo a cualquiera; si el pudo cambiar de vago redomado, deprimido, mal músico y peor persona ¿porque yo no? Vale, no soy canadiense, estoy mayor y no toco en un grupo. Podría, pero abandoné mi carrera musical por una camarera rubia de una carretera comarcal de Arkansas que me dejó por un pinche wuei que solo se sabia una triste tonada. No se puede competir contra el azar, ni controlarlo.

¿Habéis sacado algo en claro de esta serie de frases inconexas y negativas? Yo sí, muchas cosas y pocas positivas sobre mi persona. Dice un proverbio que cada uno decide qué hacer con las piedras que le lanza la vida. Algunos las devuelven, otros se hacen un chalet adosado con ellas y otros mueren aplastados por su peso. Dice un proverbio azteca que el jaguar come la carne de los miembros más débiles del grupo

para preservar la estructura del núcleo irradiador de la sociedad (lo mismo hay más visitas al blog por este efecto en Google). Un proverbio español dice que Manolete, si no sabes torear ¿pa que te metes?. Yo tengo mi propio grupo de proverbios, creencias, verdades asumidas, comportamientos tolerados y tabúes.

Afortunadamente esto no es un "desmontando a Vic", aunque podría serlo, podría desgranar mi sistema mental, mis chorradas, miedo, desvelos y cantos de sirena, pero para algo voy a la psicóloga y no quiero ahorrarla trabajo. En fin, he vuelto a las andadas, a compadecerme, a ser el viejo Vic, el tirado, el rendido, el seta, el que no está ni se le espera. Creo que ya sé porque dejé el blog abandonado.

No hay que tomar decisiones en caliente, así que voy a cerrarlo, va a desaparecer y perseguiré a los agregadores de internet para que desaparezcan los registros y sea como si nunca hubiera pasado. Nunca se escribió, nunca pasó. Los romanos tenían una palabra para ello mas no me acuerdo de ella. Cosas de la edad.


Pues eso, este blog cierra y chim pum. Qué triste, no puedo cerrar el blog con esta sensación de mierda y palabras absurdas, mejor lanzar un mensaje positivo: Este blog volverá cuando esté preparado para ello.

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